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La vendimia ya no espera: ERO Grapeliner, la máquina que desafía al termómetro

En pleno agosto, con la cosecha adelantada, olas de calor que comprometen la calidad de la uva y una preocupante falta de mano de obra, el viñedo español necesita respuestas estratégicas. Es en este contexto en el que PITA S.L. pone en valor su vendimiadora ERO Grapeliner: vendimia nocturna, velocidad frente a las tormentas, suavidad con la uva y capacidad para entrar incluso a las parcelas más complicadas

El calendario vitivinícola se ha roto y agosto es ahora el nuevo septiembre. Muchas denominaciones de origen están ya inmersas en la recolección, semanas antes de lo que marcaba la tradición. Las olas de calor aceleran la acumulación de azúcar, descompasan la madurez fenólica y obligan a vendimiar en las franjas más frescas del día. Al mismo tiempo, las tormentas estivales, cada vez más violentas, pueden arruinar una cosecha en horas, y encontrar cuadrillas suficientes se ha convertido en una carrera de obstáculos para cualquier viticultor o bodega.

Así, el debate entre vendimia manual y mecanizada ha dejado de ser ideológico para convertirse en una cuestión de supervivencia. Y es precisamente ahí donde la casa ERO, todo un referente mundial en la fabricación de maquinaria de alta gama para la viticultura, demuestra por qué su vendimiadora Grapeliner es una de las herramientas mejor armadas del mercado frente al cambio climático.

La noche se ha convertido en la nueva franja de calidad

Recoger la uva de madrugada, con el grano a 14–16 °C, es hoy una de las decisiones de calidad más rentables. De este modo se preservan los aromas primarios, se evitan fermentaciones espontáneas en el remolque y la bodega ahorra miles de euros en equipos de frío.

Pero la vendimia nocturna exige una máquina con un equipamiento preparado para trabajar a oscuras, y la ERO Grapeliner lo trae de serie. Diecisiete luces de trabajo garantizan una visión perfecta al amanecer, al atardecer y en plena noche, apoyadas por una amplia cabina acristalada con visibilidad óptima en todas las direcciones y una posición central que permite al conductor ver las ruedas delanteras y la entrada al cabezal de vendimia en todo momento.

Y como por la noche también se trabaja durante largas jornadas, es mucho mejor si se hace con confort. La cabina de la ERO Grapeliner es espaciosa y amortiguada contra vibraciones, con aire acondicionado, radio/CD, un cómodo asiento de suspensión de aire, espejos exteriores plegables, calefactables y de ajuste eléctrico (con espejo adicional gran angular) y un compartimento de almacenamiento generoso. Porque un operario descansado y concentrado es la mejor garantía de una vendimia nocturna impecable.

La velocidad como póliza de seguros contra la meteorología adversa

Frente al riesgo de precipitaciones, el tiempo es la única póliza de seguros que funciona en el viñedo. Una cuadrilla manual necesita días para vendimiar toda una finca; la ERO Grapeliner, horas.

Su contenedor de uva, disponible en tres tamaños hasta 3.000 litros, está montado lateralmente entre las ruedas delantera y trasera. Esta disposición mejora la capacidad de ascensión, y su vaciado lateral permite al conductor ver perfectamente el remolque incluso cuando es pequeño.

A ello se suman la unidad de control de velocidad de vendimia, que asegura un resultado uniforme hilera tras hilera, y la opción de 40 km/h de velocidad en carretera para trasladarse ágilmente entre parcelas. La vendimiadora no discute con el cielo: simplemente llega antes.

Suavidad y limpieza: la respuesta a los más puristas

El argumento clásico contra la mecanización (la falta de selectividad y el maltrato a la uva y a la cepa) queda desmontado por el diseño del cabezal de la ERO Grapeliner. El ajuste de la carrera de sacudida en tres niveles y el ajuste hidráulico de la apertura entre sacudidores desde el puesto del conductor permiten adaptar la intensidad de trabajo al estado de maduración y a la sensibilidad de cada viñedo. De esta manera se procura el máximo cuidado al viñedo con una mayor calidad en el desprendimiento. El indicador ultrasónico de altura con función de memoria y el display de inclinación en porcentaje ponen el resto: precisión repetible, hilera tras hilera, turno tras turno.

En cuanto a la limpieza de la cosecha, el sistema trabaja simultáneamente en tres puntos: mediante boquilla de aire transversal, rastrillo de hojas y ventilador de aspiración inferior, reforzado por un ventilador de aspiración en la cinta transportadora transversal superior. El resultado es una uva mucho más limpia de hojas y restos vegetales, clave para proteger el perfil aromático del mosto en años cálidos.

La ERO Grapeliner trabaja donde antes solo podía llegar la tijera

La orografía difícil era el último bastión de la vendimia manual. La ERO Grapeliner lo asalta con el sistema de tracción Twin-Lock (Poclain), cuyo bloqueo automático en las dos primeras velocidades garantiza tracción permanente en las cuatro ruedas incluso en terrenos complicados. El chasis elevable de forma continua hasta 75 cm, con compensación de pendiente de otros 75 cm, el ángulo de viraje de 90° para radios de giro mínimos, la distancia entre ejes de 3,25 metros y un centro de gravedad bajo completan una máquina estable, suave en la marcha y capaz de subir por laderas que hasta hace poco parecían patrimonio exclusivo de la tijera. Y para entrar en la hilera sin dudar, el canal de escamas de 38 cm de apertura facilita el encarrilado desde el primer metro.

Un operario, una máquina y la tranquilidad del empresario

Frente a la escasez de mano de obra y a la carga administrativa de contratar, alojar, transportar y formar a decenas de eventuales, la ERO Grapeliner concentra la campaña en un binomio máquina-operario. Sus cinco rutinas programables de vendimia y su programa de lavado permiten que cualquier jornada arranque con parámetros afinados, reduciendo la dependencia de la experiencia del conductor.

El sistema de cosecha concentrado a un lado recorta considerablemente el tiempo de limpieza diaria. El amplio compartimento (con extintor de incendios de serie y espacio para herramientas o sacudidores de recambio) proporciona una autonomía total en el campo.

Todo ello movido por un motor Deutz de 6 cilindros, refrigerado por agua, con potencias que van de los 114 kW/155 CV a los 129 kW/175 CV según modelo: tres alternativas de motorización para ajustar inversión y consumo a la realidad de cada explotación.

Una máquina así merece detrás un distribuidor como PITA S.L. que además ofrece al viticultor el mejor asesoramiento especializado, demostraciones en campo y un servicio postventa que acompaña la máquina durante toda su vida útil.

 


 

 

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